Traducido por Déborah Garwood Steel
Tema: Aborto
Escribo con una invitación urgente, una explicación personal e
indignación renovada.
Primero, la invitación. Los invito a unirse a nosotros este sábado de mañana, 22 de agosto, en una de las trescientas reuniones de protesta en los
sitios de Planned Parenthood en todo el país. Encuentren la más cercana a
ustedes. Será de las 9:00 hasta las 11:00, hora local.
La presencia de
ustedes el sábado por la mañana significaría por lo menos esto: “Matar a seres
humanos no-natos no es una respuesta aceptable para embarazos en crisis. Hay
mejores maneras de cuidar a la madre y al niño y al padre”.
Si han mirado los videos de investigación de “The Center for Medical Progress” sobre “Planned Parenthood,” sospecho
que querrán que su presencia signifique mucho más.
Una explicación personal
Recuerdo estar sentado en “Pizza Hut” con mi esposa en 1989, mirando un
informativo de Atlanta con los primeros destellos de lo que se convirtió en el
“Rescue Movement” de protestas pacíficas como respuesta al aborto. Me conmovió
profundamente y le dije a ella: “Eso es correcto”. Fui parte de ese movimiento
en las Twin Cities por tres años. Luego se desvaneció. No tengo ningún
remordimiento por haber participado. Creo que fue correcto y que hizo bien.
Mi explicación por participar en la protesta de este sábado es la
siguiente:
1) Están matando a seres humanos ahí adentro. Los cortan en pedazos – por
lo general. A veces, como el video más reciente demuestra, se las arreglan para
conseguir un “cadáver de feto intacto”. Es arriesgado, ya que hay una ley en
contra de matar a un bebé fuera del útero. Tienen que matarlo primero, y
entonces sacarlo. La insensatez moral de esa posición es digna de un rotundo y
corporativo “¡No!”
2) Durante tres años, viví a quince millas del Campo de Concentración Dachau,
en las afueras de Munich, Alemania. Visité varias veces. Estaban matando a
seres humanos allí también. ¿Lo sabían los vecinos? ¡Cuán rápidamente les
echamos culpa! Pero nosotros sí sabemos. Sabemos más allá de cualquier sombra
de duda. Sí, es lo mismo. ¡Sí, es lo mismo! Yo no quiero ser cómplice de la
matanza.
Este pasaje de las Escrituras es tan real y válido hoy como lo fue en
los años ochenta:
Libra a los que son llevados a la muerte, y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza. Si dices: Mira, no sabíamos esto. ¿No lo tiene
en cuenta el que sondea los corazones? ¿No lo sabe el que guarda
tu alma? ¿No dará a cada hombre
según su obra? (Proverbios 24:11-12)
3) No tenemos ningún
liderazgo moral en la Casa Blanca en este tema supremamente importante que
enfrenta a – que sale al cruce en – nuestra nación. El presidente Obama se negó
incluso a apoyar la protección de niños que estén ochenta por ciento fuera del
vientre maternal en el proceso de nacimiento (aborto por nacimiento parcial).
Él apoya el derecho de los médicos a sacar un bebé, todo menos la cabeza, y luego
aspirar el cerebro y entregar al niño muerto, para que se le pueda llamar
aborto, y no infanticidio. Cuando una nación no tiene voz moral en los niveles
más altos de gobierno, medios especiales de expresión se pueden exigir.
4) Hay estaciones
en la vida. Estaciones de vida personal, vida familiar y vida cultural. O
digamos momentos. Momentos culturales. Puntos de inflamabilidad. En estas
estaciones, hacemos lo que tal vez no hubiéramos hecho en otras estaciones. No
protestamos cada día de cada año.
Hay un tiempo
señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo: . . . tiempo
de derribar, y tiempo de edificar . . . tiempo de callar, y tiempo de hablar.
(Eclesiastés 3:1, 3, 7)
Me parece que
estamos en un momento inusual en nuestra nación. Para mí, es momento de reunirnos.
Indignación renovada
La indignación es barata. Cualquiera se puede irritar. No hay gran
capital moral en el enojo humano. Viene fácil. Pero la ausencia de enojo (y de
luto) en algunos casos es señal de un corazón desordenado.
Cuando la maldad es tan masiva como la matanza de seres humanos lo es en
nuestra nación, las palabras grandes y duras pierden su fuerza con el tiempo.
Lo que se necesitan son las historias reales, la experiencia real, los vistazos
reales – no solo de los bebés, sino también de los corazones de los que los
matan. Estamos recibiendo esos, en este momento cultural peculiar.
En el video de investigación
más reciente acerca de “Planned Parenthood” que se
puso en línea esta semana, tenemos la confesión de una ex-empleada. Esto es lo
que quebró su voluntad de quedarse. Una compañera la llamó: “Che, Holly, vení.
Quiero que veas algo re-bueno”. Así que Holly (la que habla en el video) va y
ve un bebé, completamente intacto, claramente humano, sacado por aborto. Y
la empleada técnica le dice a Holly: “Mirá, quiero mostrarte algo”. Así que
toca el corazón con uno de sus instrumentos, y el corazón comienza a latir.
“Re-bueno”