Me encuentro meditando
en la oración y el canto del profeta Habacuc; así respondió él cuando oyó “las malas
noticias” del juicio que venía sobre su pueblo:
Oración del profeta Habacuc, en tono de Sigionot [es decir, canto vehemente].
[...]
Oí, y se
estremecieron mis entrañas […]
Y tiemblo donde
estoy.
Tranquilo espero
el día de la angustia […]
Habacuc respondió
con fe – confiando “en el Dios de [su] salvación”:
Aunque la higuera
no eche brotes,
ni haya fruto en
las viñas;
Aunque falte el
producto del olivo,
y los campos no
produzcan alimento;
Aunque falten las
ovejas del aprisco,
y no haya vacas en
los establos,
Con todo yo me
alegraré en el SEÑOR,
me regocijaré en
el Dios de mi salvación.
El Señor DIOS es
mi fortaleza;
El ha hecho mis
pies como los de las ciervas,
y por las alturas
me hace caminar.
Para el director
del coro, con mis instrumentos de cuerda.
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