Comparto algunas imágenes del eclipse de la Súper Luna,
visto anoche desde Uruguay.
Cuando veo tales maravillas celestiales, medito
en lo que el salmista expresó hace siglos:
Los cielos proclaman la gloria de Dios,
y la expansión anuncia la obra de sus manos.
Un día transmite el mensaje al otro día,
y una noche a la otra noche revela sabiduría...
La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma;
el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al
sencillo.
Los preceptos del Señor son rectos, que alegran el
corazón;
el mandamiento del Señor es puro, que alumbra los
ojos.
El temor del Señor es limpio, que permanece para
siempre;
los juicios del Señor son verdaderos, todos ellos
justos;
deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino,
más dulces que la miel y que el destilar del panal.
Además, tu siervo es amonestado por ellos;
en guardarlos hay gran recompensa...
(Salmo 19)
¡Y le doy gracias a Dios más que nada por su Palabra!
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