Y especialmente para aquellos que confiamos en Cristo como Rescatador, comparto las siguientes palabras de ánimo:
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.
(Colosenses 3)
¡Me encanta este pasaje y su contexto! Cualquiera que sea mi trabajo (trabajar en una oficina o en una fábrica, dar clases en una escuela o en una institución cristiana, lavar platos o pisos o ropa), si lo hago de corazón, lo hago para EL, ¡le sirvo a EL!
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