Sonidos Serranos

Sonidos Serranos: Sounds of the Sierras...
Reflecting some of my family's interests: God's wonderful creation (especially mountains and hills!), music, and language...

Psalm 121:1-2 (NASB)

I will lift up my eyes to the mountains;
From where shall my help come?
My help comes from the LORD,
Who made heaven and earth.

24 October 2014

Pray for us! (October Ministry Report)

We recently sent out our October Ministry Report.

Next month, by God’s grace, we expect to finish the first year of classes in the FEBU Bible-college project. It has been a year of much learning...


While teachers are indeed one of our greatest assets, they are also one of our biggest needs. The solution has several potential facets:
* We would welcome the arrival of the right qualified teachers who would be willing to make themselves servants to the Uruguayan churches for the sake of Christ...
* We want to encourage and provide resources for the teachers that the Lord has already given us... Finding textbooks and materials is an ongoing challenge. Many good tools are available, but sometimes the logistics of putting them in people’s hands is complicated...
* We recognize great potential in many of the current college and Bible-institute students... Please pray that their hearts would remain warm toward God and His Word and that they would take full advantage of the opportunities being given to them. They are the next generation of teachers...



There is room for more “pioneer-level” work in Uruguay... If on Sundays you pass several other Bible churches on the way to yours, maybe you should look at a map of Uruguay... The Garwoods (who returned to Uruguay on October 17, after 9 months of medical furlough) regularly ask for help in the church plant in Pando, with which we are involved on the weekends...

We understand that the focus of the work for which we’ve been sent has to do with those other two facets: in short, equipping national pastors and training new ones. Who is sufficient for this? When we stop to think about it, it seems foolish that we should be in such a position. It is an undeserved privilege. We love this. But we do need wisdom and prayer...

[In] July we traveled to Paysandú for the first week of the FEBU pastors’ program: classes designed to supplement... The next block will be the week of November 10 at Camp Emmanuel in Guazuvirá ... [on] expository preaching... We hope to see another good group of pastors attend, representing many churches that will consequently benefit from the investment of these days...


September 2 marked an entire year since our final arrival. The process of settling in has been a two-step-forward, one-step-back affair. Our day-to-day activity has distilled into something resembling a schedule: Morning study and class preparation, afternoon home life, and evening teaching or other related activities. At any time of day visitors—students, for example—might stop by. Correspondence and Skype calls with many of you ought to fit somewhere in the paradigm; but we apologize for not keeping up with this better. Please know that we appreciate you. Thank you for your continued friendship!

On October 26 (and then probably for a run-off on November 30), every Uruguayan adult is required to cast a vote to help decide who will govern their country for the next 5 years. Judging from the last 10 years—and especially the last 5—there is much at stake. Please pray for God’s mercy to Uruguay, for the success of the gospel here, and for wisdom for Christian citizens.

While believers might come to different conclusions as to how to vote ... there exists a heart issue of allowing Christ’s lordship to extend even to the level of which paper list one places in the ballot box. And as God sets up one government and takes down another, He might be even more concerned about the individual, eternally-secure sanctification of His children and about what’s going on in their hearts as they cast their vote.

(As always, you can read the entire ministry report at: Good News from a Distant Land.)

“Que los cristianos voten como si no votaran”

22 de octubre, 2008 por John Piper
Escritura: 1 Corintios 7:29-31
Tema: Gobierno
Serie: Artículos: Probad y Ved

El votar es como el casarse y el llorar y el reir y el comprar. Debemos hacerlo, pero sólo como si no lo estuviéramos haciendo. Esto se debe a que “la apariencia de este mundo es pasajera” y, a los ojos de Dios, “el tiempo ha sido acortado”. Pablo lo expresa así:
  
El tiempo ha sido acortado; de modo que de ahora en adelante los que tienen mujer sean como si no la tuvieran; y los que lloran, como si no lloraran; y los que se regocijan, como si no se regocijaran; y los que compran, como si no tuvieran nada; y los que aprovechan el mundo, como si no lo aprovecharan plenamente; porque la apariencia de este mundo es pasajera. (1 Corintios 7:29-31)
Tomemos estos temas uno a la vez y comparémoslos con el votar.
1. “Los que tienen mujer sean como si no la tuvieran”.
Esto no significa irse de la casa, no tener relaciones sexuales, no decirle “mi amor” a su esposa. Al principio de este capítulo, Pablo dice: “El marido cumpla con su esposa el deber conyugal” (1 Corintios 7:3). También dice que debe amarla como Cristo amó a la iglesia, guiando, proveyendo y protegiendo (Efesios 5:25-30). Lo que sí significa es esto: El matrimonio es momentáneo. Se acaba con la muerte, y no hay matrimonio en la resurrección. Las esposas y los maridos son segundas prioridades, no las primeras. Cristo es el primero. El matrimonio es para apreciarlo más a Él.

Significa: Si ella es exquisitamente deseable, tenga cuidado de no desearla más que a Cristo. Y si ella es profundamente decepcionante, tenga cuidado de no estar demasiado dolido. Esto es temporario— sólo una vida breve. Y entonces viene la vida que nunca decepciona, que es realmente vida.

Así es con el votar. Debemos hacerlo. Pero sólo como si no lo estuviéramos haciendo. Los resultados no nos dan la mayor alegría cuando nos favorecen, y no nos desalientan cuando no lo hacen. La vida política sirve para que apreciemos más a Cristo, ya sea que el mundo se desmorone o se componga.
2. “Los que lloran [sean] como si no lloraran”.
Los cristianos lloramos con luto verdadero, profundo y doloroso, sobre todo por las pérdidas—la pérdida de aquellos que amamos, la pérdida de la salud, la pérdida de un sueño. Estas pérdidas nos duelen. Lloramos cuando estamos heridos. Pero lloramos como si no lloráramos. Lloramos sabiendo que no hemos perdido algo tan valioso que no podemos regocijarnos en medio de nuestro duelo. Nuestras pérdidas no nos incapacitan. No nos ciegan a la posibilidad de un futuro fructífero, sirviendo a Cristo. El Señor da y quita. Pero Él sigue siendo bendito. Y seguimos con esperanza en medio de nuestro duelo.

Así es con el votar. Hay pérdidas. Lloramos. Pero no como los que no tienen esperanza. Votamos y perdemos, o votamos y ganamos. En cualquier caso, ganamos o perdemos como si no estuviéramos ganando o perdiendo. Nuestras expectativas y frustraciones son modestas. Lo mejor que este mundo puede ofrecer es corto y pequeño. Lo peor que puede ofrecer ya está predicho en el libro de Apocalipsis. Y no hay voto que lo impida. A corto plazo, los cristianos pierden (Apocalipsis 13:7). A largo plazo, ganamos (Apocalipsis 21:4).
3. “Los que se regocijan [sean] como si no se regocijaran”.
Los cristianos se regocijan en salud (Santiago 5:13) y en enfermedad (Santiago 1:2). Hay mil cosas buenas y perfectas que vienen de Dios que evocan la sensación de felicidad. El hermoso clima. Los buenos amigos que quieren pasar tiempo con nosotros. La comida deliciosa y alguien con quien compartirla. Un plan exitoso. Una persona ayudada por nuestros esfuerzos.

Pero ninguna de estas cosas buenas y hermosas puede satisfacer nuestra alma. Incluso lo mejor no puede reemplazar aquello por lo cual fuimos creados, esto es, experimentar completamente al Cristo resucitado (Juan 17:24). Incluso la comunión con Él aquí no es el final y mejor regalo. Hay más de Él para tener después de que muramos (Filipenses 1:21-23)—y aún más después de la resurrección. Las mejores experiencias aquí son anticipos. Las mejores vistas de la gloria son a través de un espejo, veladamente. El gozo que surge de estos vistazos no puede y no debe elevarse al nivel de la esperanza de gloria. Estos placeres un día serán como si nunca fueron. Así que, nos regocijamos recordando que este gozo es un anticipo y que será reemplazado por un gozo inmensamente mejor.

Así es con el votar. Hay alegrías. El mismo acto de votar es una declaración jubilosa de que no estamos bajo un tirano. Y puede haber victorias felices. Pero el mejor gobierno que podamos obtener es una sombra de lo porvenir. La paz y la justicia sólo se aproximan ahora. Serán perfectas cuando Cristo venga. Así que nuestra alegría ahora es modesta. Nuestros triunfos son de corta duración—y atravesados con imperfección. Así que votamos como si no votaramos.
4. “Los que compran [hagan] como si no tuvieran nada”.
Que los cristianos sigan comprando mientras dure este siglo. El cristianismo no significa el alejarse de los negocios. Estamos involucrados, pero como si no participáramos. Los negocios simplemente no tienen el peso en nuestros corazones que tienen para muchos otros. Todo nuestro conseguir y todo lo que tengamos en este mundo es el conseguir y tener cosas que no son, en última instancia, importantes. Nuestro vehículo, nuestra casa, nuestros libros, nuestras computadoras, nuestras reliquias familiares—las poseemos con manos abiertas. Si son quitadas, decimos que, en un sentido, no las tuvimos. No estamos aquí para poseer. Estamos aquí para acumular tesoros en el cielo.

Este mundo importa. Pero no es lo definitivo. Es el escenario para vivir de tal manera que muestre que este mundo no es nuestro Dios, sino que Cristo es nuestro Dios. Es el escenario que tenemos para utilizar el mundo y demostrar que Cristo es más preciosa que el mundo.

Así es con el votar. No nos retiramos. Estamos involucrados, pero como si no participáramos. La política no tiene peso final para nosotros. Es un escenario más para actuar la verdad de que Cristo, y no la política, es supremo.
5. “Los que aprovechan el mundo [hagan] como si no lo aprovecharan plenamente”.
Los cristianos deben tratar con el mundo. Este mundo está aquí para ser utilizado. Tratado. No hay modo de evitarlo. El no tratar con él es tratar con él de esa manera. No eliminar yuyos en su jardín es cultivar un jardín lleno de yuyos. No llevar un abrigo en Minnesota es congelarse—y hacer frente al frío de esa manera. No detenerse cuando el semáforo está en rojo es gastar su dinero en multas o facturas del hospital y tratar con el mundo de esa manera. Tenemos que tratar con el mundo.
 
Pero a medida que tratamos con él, no le damos nuestra máxima atención. No atribuimos al mundo el mayor prestigio. Hay cosas que no se ven que son vastamente más preciosas que el mundo. Utilizamos el mundo sin ofrecerle toda nuestra alma. Podemos trabajar con todas nuestras fuerzas cuando tratamos con el mundo, pero las pasiones plenas de nuestro corazón estarán ligadas a algo mucho más alto—los propósitos enfocados en Dios. Utilizamos el mundo, pero no como un fin en sí mismo. Es un recurso. Tratamos con el mundo con el fin de apreciar mucho más a Cristo.

Así es con el votar. Tratamos con el sistema. Tratamos con las noticias. Tratamos con los candidatos. Tratamos con las polémicas. Pero tratamos con todo como si no estuviéramos tratando con ello. No tiene nuestra máxima atención. No es la gran cosa en nuestras vidas. Cristo lo es. Y Cristo estará reinando a su pueblo con supremacía perfecta, no importa quién sea elegido y no importa qué gobierno se mantenga o cuál caiga. Así que votamos como si no votáramos.

Por supuesto, vota. Pero recuerda: “El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17).

Votando con ustedes, como si no votara,
Pastor John
 
Traducido por Déborah Garwood Steel
El original se encuentra en inglés en DesiringGod.org

23 October 2014

¡Vida Eterna!


Jesus says:
I am the resurrection and the life; he who believes in Me will live even if he dies, and everyone who lives and believes in Me will never die. Do you believe this?
(John 11)
 
Thinking about Jona today... It’s been three years, six months, and three days since our Good Shepherd took him to Heaven...


Jesús dice:
Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? (Juan 11)

Pensando en Jonatán David Torres hoy... Hace tres años, seis meses y tres días que nuestro Buen Pastor lo llevó al cielo...

“Sometimiento a Dios y sometimiento al estado”

12 de junio, 2005 por John Piper
Escritura: Romanos 13:1-7
Tema: Gobierno
Serie: Romanos: La Carta más Grandiosa Jamás Escrita

Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación. Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, pues es para ti un ministro de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues ministro es de Dios, un vengador que castiga al que practica lo malo. Por tanto, es necesario someterse, no sólo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto también pagáis impuestos, porque los gobernantes son servidores de Dios, dedicados precisamente a esto. Pagad a todos lo que debáis; al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor.

Al comenzar nuestro octavo año juntos en el libro de Romanos, sigo estando asombrado ante la majestad del mensaje de este libro. Nos movemos de un majestuoso tema a otro y nuestras mentes, corazones y vidas son despegadas de la trivialidad y la banalidad de la vida norteamericana—especialmente como se la ve en la televisión. Trasladarse de la cultura norteamericana al libro de Romanos es como ir del Buck Hill en Burnsville al Monte Everest en Nepal.

William Tyndale y Romanos

Estoy leyendo una biografía muy buena escrita por David Daniell sobre William Tyndale, quien fue quemado en la hoguera por traducir el Nuevo Testamento del griego al inglés en 1526. Tyndale había sido despertado a la gloria del evangelio de Cristo al leer el Nuevo Testamento griego (especialmente Romanos) por sí mismo en vez de hacerlo a través de los lentes ceremoniales, sacramentales y legalistas de la Iglesia Católica Romana medieval y de las erróneas traducciones de la Biblia en Latín (ej. “penitencia” por el término griego metanoia en lugar de “arrepentimiento”). La biografía contrasta a Tyndale con su famoso contemporáneo, Erasmo, que amaba la nueva enseñanza humanista de la época y publicó el primer Nuevo Testamento griego impreso y escribió libros muy conocidos sobre temas religiosos.

Sin embargo, existían enormes diferencias entre Tyndale y Erasmo. Hasta donde podemos decir, Erasmo nunca vio las doctrinas centrales del evangelio que liberaron a Lutero, Calvino, Zwingli, Tyndale y otros tantos miles. A pesar de todo su aprendizaje bíblico, hubo una gran omisión en los escritos y pensamientos y creencias de Erasmo. Él nunca escribió nada sustancial sobre la carta de Pablo a los Romanos. (“No tenemos nada de Erasmo sobre Romanos”.)1 Este era el libro peligroso. Este era el libro que más completa y más inconfundiblemente interpretaba el significado de Cristo y de su muerte y resurrección para justificar a los pecadores solo por la fe. Este era el libro que la gente común de Inglaterra no debía leer por sí misma, aun si, para evitarlo, fuera necesario que la iglesia dominante quemara a gente en la hoguera.

Cuando el libro de Romanos fue leído con ojos claros, estalló del todo al sistema del Catolicismo Romano—y la Reforma nació. El purgatorio estalló. La práctica de penitencias estalló. Las indulgencias estallaron. La regeneración bautismal estalló. La infalibilidad papal igualada con las Escrituras, la transubstanciación eucarística, el sacerdotalismo, la tesorería de los méritos, la función mediadora de María, y así sucesivamente. Romanos y Gálatas debían ser evitados a todo costo, y la traducción de la Biblia al simple y claro inglés de la época se volvió en crimen capital, castigable con ser quemado en la hoguera.

Pero no se puede esconder el Monte Everest para siempre. Dios ha sido muy misericordioso con el mundo y con nosotros. Romanos y la Biblia entera—la preciosa Palabra de Dios—está disponible en inglés y en cientos de otros idiomas comunes. No me siento muy competente ahora que seguimos adelante con el capítulo 13. Y espero que oren por mí para que no edifique con madera, heno y paja en este púlpito, sino con oro, plata y piedras preciosas.

Dios ha establecido todos los gobiernos

Nos llevará dos o tres mensajes para tratar con Romanos 13:1-7. Aquí está de nuevo uno de esos grandes temas —los grandes asuntos del mundo— que nos aleja de los pensamientos ordinarios. Aquí está el tema de que Dios estableció todos los gobiernos del mundo de hoy y todos los que haya habido en la historia del mundo y, por implicación, su soberana destrucción de todo gobierno que haya dejado de existir en el mundo. Versículo 1: “No hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas”. Y derivándose de este tema está el tema de nuestra relación con el gobierno ya sea que vivamos en Boston o Bagdad, Irlanda del Norte o Corea del Norte.
Este texto tiene implicaciones para la guerra y la paz, para los dictadores y el totalitarismo, para campos de concentración y los gulag, para rebeliones y revoluciones, para leyes y sus aplicaciones, para el activismo político y la desobediencia civil, para elecciones y cabildeos, para el votar y el pagar impuestos, para el límite de velocidad y el cinturón de seguridad, para las señales de pare y las sillas de bebé. Este no es un texto poco importante. Es uno de esos picos de montaña del libro de Romanos que hace que el lector se maree con sus implicaciones.

¿Por qué trata este tema Pablo?

Aquí está nuestra primera pregunta: ¿Por qué trata Pablo el tema de la autoridad gobernante? Si ustedes habían estado leyendo Romanos 12, ¿habrían esperado que él diera este giro en el capítulo 13? ¿Había algo que él había dicho o algo que estaba ocurriendo en Roma que hizo de esto un tema crucial? Existen varias razones generales por las cuales es necesario tratar este asunto, y hay dos situaciones específicas que hacen que este asunto sea crucial.

1. En Romanos 12:2 Pablo había dicho: “No os adaptéis a este mundo”. Este mandamiento fundamental puso a la iglesia en camino a confrontarse con la sociedad secular. Ustedes recordarán que dijimos que hay una tensión en el Nuevo Testamento entre el “principio peregrino” (“No os conforméis a este siglo”) y el “principio autóctono” (“a todos me he hecho todo” 1 Corintios 9:22). Estamos aquí en este mundo y debemos, hasta cierta medida, adaptarnos a la cultura donde vivimos. Pero somos ciudadanos del cielo (Filipenses 3:20) y debemos hacer que la vida contracultural en Cristo sea conocida en este mundo.

Así que surgiría naturalmente esta pregunta en la iglesia en Roma: ¿Qué debemos pensar acerca del César? ¿Lo apoyamos o no? ¿Cómo obran el “principio peregrino” y el “principio autóctono” en relación a la autoridad civil? La pregunta le fue planteada a Jesús (Marcos 12:13-17) y ahora le es planteada a Pablo también.

2. Otra razón por la cual surge la cuestión de la autoridad civil viene de Romanos 8:34-39. Pablo había dicho: “[Cristo] resucitó…[y] está a la diestra de Dios”. El asunto del César no es un asunto indeterminado en cuanto a Dios y el gobierno, compartido, por ejemplo, con el Islam y el judaísmo. El asunto para los cristianos es supremamente: Jesucristo. Cuando él resucitó de la muerte, él dijo en Mateo 28:18: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra”. Eso incluye todos los gobiernos en el mundo. La confesión “¡Jesús es el Señor!” era una declaración política. Su señorío está por encima del señorío del César. Es por eso que mataron a Jesús. Las multitudes intimidaron a Pilato con las palabras: “No tenemos más rey que el César” (Juan 19:15). “¡Estos seguidores de Jesús tienen otro rey! Son subversivos, traicioneros.” Y cuando él resucitó se dio a conocer como “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16; 17:14) o sea, Rey por encima de todos los reyes terrenales. Así que cuando Pablo dice: “No hay autoridad sino de Dios”, no está hablando solamente de Dios el Padre, sino de Dios el Hijo también. Los cristianos saben que cualquier autoridad que es dada al hombre fue dada primero a Jesucristo.

Pero entonces leemos en Romanos 8:35-38 que los fieles súbditos del Rey Jesús “somos puestos a muerte todo el día” por la “espada”—la espada de Romanos 13:4, la espada del estado. Después leemos que “ni la muerte, ni la vida, ni ángeles…ni los poderes [¡los gobernantes de Romanos 13:3!]...nos podrá[n] separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Y cuando leemos esto, nos preguntamos: ¿Cómo nos relacionamos con gobernantes que masacran a cristianos? ¿Cómo es que Dios—cómo es que el Cristo resucitado—se relaciona con gobernantes que tratan a cristianos como “ovejas para el matadero”? Romanos 13:1-7 no sale de la nada.

3. Otra razón por la cual surge la cuestión de la autoridad civil se encuentra en los versículos inmediatamente anteriores (en el capítulo 12). El capítulo comienza con las misericordias de Dios—“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios”—y llega al clímax con un llamado repetitivo a una vida de misericordia. Versículo 9: “El amor sea sin hipocresía”. Versículo 13: “…contribuyendo para las necesidades de los santos”. Versículo 14: “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis”. Versículo 17: “Nunca paguéis a nadie mal por mal”. Versículo 19: “Amados, nunca os venguéis vosotros mismos”. Versículo 20: “Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer”.

Y la belleza de esa misericordia nos deja casi sin aliento y, no obstante, con la pregunta: ¿En serio, Pablo? ¿Es eso todo lo que tienes que decir acerca de cómo funciona la vida y cómo debe ser manejado el mal en el mundo? Y Pablo responde: No, eso no es todo lo que tengo que decir. Y eso no es todo lo que ustedes necesitan saber acerca de cómo se maneja el mal en el mundo. Y escribe Romanos 13:1-7.

4. Además de estas tres razones generales con las que Pablo trata la autoridad gobernante en Romanos 13, hay dos situaciones específicas que probablemente tiene la intención de abordar. La primera se ve en los versículos 6 y 7. Todo es general hasta que llega aquí: sométanse, no resistan, hagan lo bueno, apártense de lo malo. Eso es lo que vemos hasta que llegamos al versículo 6. Entonces Pablo especifica:

Pues por esto también pagáis impuestos, porque los gobernantes son servidores de Dios, dedicados precisamente a esto. Pagad a todos lo que debáis; al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor.
Así que, de toda clase de comportamiento que Pablo pudiera haber usado para ilustrar el sometimiento, él usa el pagar impuestos. Así que supongo que necesitaba una mención especial, junto con el respeto y el honor. El tema nunca se fue. Los líderes judíos le habían preguntado a Jesús: “¿Es lícito pagar impuesto al César, o no? ¿Pagaremos o no pagaremos?” (Marcos 12:14-15) Jesús había contestado: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. (Marcos 12:17) Y aquí nos encontramos, 20 años más tarde, con la necesidad de abordar la misma cuestión. Pablo, ¿debemos pagar impuestos a gobiernos seculares que niegan a Cristo? La respuesta: Sí, deben hacerlo.

5. La otra situación específica que puede haber dado pie a Romanos 13:1-7 se ve en Hechos 18:2. “Y [Pablo] se encontró con un judío que se llamaba Aquila, natural del Ponto, quien acababa de llegar de Italia con Priscila su mujer, pues Claudio había ordenado a todos los judíos que salieran de Roma”. Esa expulsión de judíos había incluido a judíos cristianos. Y puede ser que la expulsión haya occurido debido a un comportamiento de insubordinación. Romanos fue escrito cerca de 55 d.C. y esta expulsión ocurrió más o menos cinco años antes (según F. F. Bruce, The Book of Acts, p. 368). Así que Pablo, en conversación con Priscila y Aquila, sería muy sensible a la polémica de relaciones iglesia-estado.

¿Incluye esto a los gobernantes malos?

Ahora bien, todos sabemos que aquí hay preguntas muy difíciles de responder. Cuando dice de nuevo en el versículo 1 que “no hay autoridad sino de Dios”, ¿incluye a los gobernantes malos? Cuando dice en el versículo 1 que debemos someternos a las autoridades civiles, ¿significa siempre y no importa qué? Cuando dice en el versículo 3 que las autoridades civiles “no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal”, ¿es cierto siempre, o existen gobiernos que infunden terror a los de buena conducta? ¿Qué vamos a hacer con las declaraciones aparentemente absolutas de Pablo?

Eso es lo que vamos a hablar en las semanas venideras. Pero hoy simplemente quiero afirmar la enseñanza positiva que encontramos aquí, que debemos abrazar independientemente de cualquiera de esas otras preguntas.

La primera enseñanza, clara y positiva, es que las autoridades civiles son instituidas por Dios. Versículo 1: “No hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas”. Sabemos que esto incluye tanto a los malos gobernantes como a los buenos porque la Biblia cuenta de reyes malvados que Dios guió al oficio. Por ejemplo, Jeroboam fue uno de los reyes más malvados de Israel y 1 Reyes 12:15 describe así la intriga que lo colocó en su lugar: “Lo que había sucedido era del Señor”.

Y Nabucodonosor fue el rey babilónico pagano que destruyó Jerusalén. Y en Jeremías 27:6 Dios dice: “Ahora yo he puesto todas estas tierras en manos de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío”. Lo llama “siervo”, el mismo término por el rey que encontramos en Romanos 13:4 (“ministro es de Dios”).

¿Y que de Pilato, el gobernante que, por encima de todos los otros gobernantes, no recompensó la buena conducta, sino que castigó al único hombre perfecto que jamás haya existido? Cuando él le dijo a Jesús: “¿No sabes que tengo autoridad para soltarte, y que tengo autoridad para crucificarte? Jesús respondió: Ninguna autoridad tendrías sobre mí si no te hubiera sido dada de arriba” (Juan 19:10-11). Así que Romanos 13:1 incluye a Pilato.

Pablo sabía, de Daniel 2:21, que “[Dios] quita reyes y pone reyes”—todos los reyes. Todos están bajo su control. Él los pone en su oficio y él los quita de ese oficio. Así que la respuesta es: Sí, Romanos 13:1 se aplica a todos los gobernantes, sean buenos o malos. “No hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas”.

Esto significa, tanto para los cristianos romanos como para nosotros hoy, que debemos aprender que la voluntad de Dios es gobernar el mundo humano por medio de autoridades civiles humanas. Este es el plan de Dios. El hombre no creó el gobierno. Dios lo creó. El hombre no lo sostiene. Lo sostiene Dios. La autoridad civil es la idea de Dios para esta era. Sí, no debemos conformarnos a este siglo. Sí, muchos de estos gobernantes matan a cristianos. Sí, les exigen impuestos y les sacan dinero—el dinero de Dios. Sí, vuestro estilo de vida debe ser misericordioso y no vengativo. Sí, les pueden exiliar y hacerles dejar Roma o cualquier otro lado. Y yo les digo, la autoridad civil es el instrumento escogido por Dios para gobernar el mundo de los hombres.

Sométanse a la autoridad civil en reverencia a Dios—no en reverencia al gobernante. Dios ha despojado a los gobernantes de su autoridad final. Eso es lo que significa el versículo uno. No son Dios. Dios es Dios. Cuando ustedes se someten, lo hacen por causa de Dios. “Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana” (1 Pedro 2:13-15). Y este Señor es el Señor Jesús resucitado, quien es el Rey de reyes y a quien toda autoridad en el cielo y en la tierra ha sido dada. En otras palabras, el no exceeder la velocidad legalmente establecida cuando manejamos es adoración cristiana.

La autoridad civil y la gracia común

Aquí está la segunda, clara enseñanza positiva de estos versículos: Cuando ustedes se someten por causa de Cristo a las autoridades civiles, recuerden que esta autoridad es un gran regalo de gracia común al mundo. Es bueno para nosotros. Una de las frases más importantes en el párrafo está en el versículo 4: “Es para ti un ministro de Dios para bien”. ¡Para bien! Qué maremoto de maldad irrumpiría sobre el mundo si no existieran autoridades civiles para controlar—aún autoridades civiles malas.

¡Cómo deberíamos dar gracias por el control que trae el gobierno sobre el mal! Consideren por contraste esta historia del Star Tribune del viernes (10 de junio, 2005, p. A3). Al otro lado de la frontera de Laredo, Texas está la ciudad de Nuevo Laredo, México. La ciudad ha perdido su autoridad civil y está gobernada por pandillas.

Alejandro Domínguez fue la única persona lo suficientemente valiente como para ser jefe de la policía. Solo horas después de que asumió el cargo, los asaltantes acribillaron su cuerpo con decenas de balas en esta ciudad sumida en el caos producido por la batalla territorial entre las dos bandas principales de narcotraficantes de México.

Las calles estaban prácticamente vacías el jueves, un día después del asesinato, con solamente un puñado de policías federales armados con rifles y armas automáticas...

“Estamos indefensos”, dijo la abogada Zorina Medrano en el Ayuntamiento. “Es obvio que los criminales están mejor organizados (que las autoridades). Enviaron al ejército nacional y ni siquiera ellos fueron respetados. ¿A quien más le podemos pedir ayuda?”

Esa es una pequeña imagen de lo que sería el mundo sin la gracia común de Dios al establecer la autoridad civil. ¿Qué harían si el 911 no contestara? ¿Si no existiera la policía? ¿Ni los bomberos? ¿Ni la guardia nacional? ¿Solamente miembros de pandillas, robando y matando sin restricción o retribución alguna? Mantengan esta imagen bien nítida en los ojos, y entonces lean el versículo cuatro: “[La autoridad civil] es para ti un ministro de Dios para bien”.

Demos gracias por la sabiduría y gracia de Dios por las cuales el mundo entero no es un enorme Nuevo Laredo. Y mientras tengamos una medida de paz—ya que siempre no será así—usémosla para el evangelio de la gloria de Cristo, el Cristo que gobierna al mundo.


1 David Daniell, William Tyndale: A Biography (New Haven: Yale University Press 1994), p. 162. [Si le gustaría aprender más acerca de William Tyndale, Iain Murray tiene disponible gratuitamente una excelente biografía.]

Traducción editada por Déborah Garwood Steel
El original se encuentra 
en inglés en DesiringGod.org

21 October 2014

“¿De dónde viene la idea de asesinar a los niños?”

25 de enero, 1998 por John Piper
Escritura: Santiago 4:1-10
Tema: Aborto
Serie: Adora a Dios

Santiago 4:1-10

¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros? Pero El da mayor gracia. Por eso dice: Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes. Por tanto, someteos a Dios. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, lamentad y llorad; que vuestra risa se torne en llanto y vuestro gozo en tristeza. Humillaos en la presencia del Señor y El os exaltará.

El aborto tiene que ver con Dios

Al final de esta semana de Santidad de Vida Humana y tres días después del 25 aniversario de la decisión de la Corte Suprema en el caso Roe vs. Wade (que anuló todas las leyes estatales que regulaban el aborto, haciendo que el aborto por demanda fuera la ley de la tierra y confirmando una libertad humana individualista, una perspectiva de la libertad humana sin gravámenes, que ha permitido el asesinato de 35 millones de niños), en esta mañana quiero decir que el aborto se trata de Dios. El aborto tiene que ver con Dios, el Creador del universo, el Dador y Sustentador de toda vida, el Juez de vivos y muertos, el Redentor y Perdonador de todos los que en Él confían. El aborto tiene que ver con Dios. Por tanto, no es trivial.

Todas las cosas tratadas en el mundo sin relacionarlas a Dios se trivializan. Quitar a Dios del cuadro del aborto es trivializar al aborto. Dios es la realidad suprema del universo. Toda otra realidad es derivada y dependiente y no tiene significado real sin referencia a Dios, la realidad suprema. La Biblia dice: “En Él vivimos, nos movemos y existimos”. Si le dejamos fuera, si no relacionamos todo (en cuanto a nosotros o en cuanto al mundo) con Él en quien “vivimos, nos movemos y existimos”, le quitamos el verdadero significado, lo trivializamos, lo desconectamos de lo más grande, de lo más importante, de lo más maravilloso en este mundo. Todo tiene que ver con Dios. El aborto tiene que ver con Dios. Por tanto, no es algo trivial. La maternidad tiene que ver con Dios; por tanto, no es trivial. La paternidad tiene que ver con Dios; por tanto, no es trivial. Las relaciones sexuales tienen que ver con Dios; por tanto, no son triviales. Los niños, dentro del vientre y fuera del vientre materno, tienen que ver con Dios; por tanto, no son algo trivial.

Por tanto, el mensaje que tengo que dar es que el aborto tiene que ver con Dios. Lo más importante que debemos decir sobre el aborto es cómo se relaciona con Dios y cómo Dios se relaciona con él. Por tanto, permítanme mencionar cuatro modos en los que el aborto tiene que ver con Dios. Lidiaré brevemente con las dos primeras, no porque sean menos importantes, sino porque generalmente son más comúnmente abordadas, y John Ensor ha lidiado con ellas de un modo hermoso en esta semana. Mencionaré la cuarta debido a la confusión en que está nuestro presidente en este momento y debido a cómo se relaciona esa confusión con el aborto. Pero la tercera proviene de nuestro texto y recibirá más de nuestra atención.

1) El aborto tiene que ver con Dios porque los niños en el vientre materno son creados por Dios a la imagen de Dios.

Génesis 9:6 es importante aquí, porque muestra que las palabras de Génesis 1:27 (qué Dios creó al hombre, varón y hembra, a su propia imagen) son verdaderas para todos los humanos que llegaron después del primer hombre y la primera mujer. Dios dijo a Noé: “El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre”. En otras palabras, cada miembro de la raza humana es creada a la imagen de Dios. Y, como John Ensor mostró en su seminario ayer, la Biblia trata al no-nato del mismo modo que trata a los bebés que han nacido (Génesis 25:22; compare Lucas 1:44 y 2:12; Salmo 139:13). La palabra por “bebé” o “niño” en el vientre es la misma que usa la Biblia por el niño fuera del vientre.

Haber sido creado a la imagen de Dios significa, al menos, que el propósito de Dios al crearnos en el vientre es que reflejemos a Dios. Las imágenes de la realidad existen para reflejar esa realidad. Somos imágenes de la realidad divina. Nuestro propósito sobre la tierra es reflejar esa realidad divina. Por esta razón existimos. Atacar al ser humano en el vientre materno y matarlo es asaltar a Dios. Dios está haciendo al bebé. Dios está tejiendo una imagen única de Su gloria divina, con el propósito de reflejar esa gloria en el mundo por la causa de su Gran Nombre. Matar al niño es atacar la gloria de Dios y es una traición contra el Rey del universo. Por tanto, esto es lo más importante y fundamental: el aborto tiene que ver con Dios porque los niños son hechos por Dios en la imagen de Dios para la gloria de Dios.

2) El aborto tiene que ver con Dios porque solo Dios puede perdonar el pecado de asesinar a los niños no-natos.

Es por esto que es tan importante el libro de John Ensor: Experiencing God’s Forgiveness [Experimentando el perdón de Dios]. La maldad suprema del aborto no es que mate niños o dañe a las mujeres, lo que hace. La maldad suprema es que asalta y humilla a Dios. Ahora, de éso trata el evangelio de Jesucristo. De cómo Dios planeó y produjo un plan para perdonar a las personas que habían cometido la afrenta suprema de humillar Su gloria y tratarla como menos valiosa que sus propias preferencias privadas.

El apóstol Pablo dice en Romanos 3:23: “Todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios”. Ésa es la esencia del pecado: no alcanzar la gloria de Dios, cambiándola por la preferencia de nuestro propio plan. Pero entonces, los versículos 24-25 dicen que los que confían en Dios son “justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe”. En pocas palabra, esto significa que Dios es el único ser en el universo que puede perdonar el pecado del aborto y que Él “justifica” o rectifica, actualmente, la relación entre Sí mismo y nosotros, los pecadores que tan gravemente le hemos ofendido. Él rectifica esta relación mediante la muerte de Su Hijo en nuestro lugar, porque toda la ira que merecemos por el pecado del aborto, y por cualquier otro pecado, es puesta sobre Jesús, y Él muere en nuestro lugar, y somos absueltos y recibimos vida eterna y gozo, al costo del Hijo de Dios.

El aborto tiene que ver con Dios porque solo Dios puede perdonar el pecado de asesinar a los niños no-natos. Él puede y lo hace, y ésas son las noticias más grandes y liberadoras de todo el mundo. “Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).

3) El aborto tiene que ver con Dios porque la raíz del aborto es el fracaso al no estar satisfechos en Dios como nuestro amor supremo.

Veamos de dónde viene esta idea en la Biblia. Si usted comienza leyendo en Santiago 4, y se detiene a la mitad del versículo 2, tendrá solamente un análisis simple, psicológico, del origen de la idea de asesinar a los niños. Un análisis sin Dios. Leamos el análisis:

¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? Codiciáis [o: deseáis] y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra.

El tema del asesinato en este texto está enraizado en los deseos no satisfechos. “[Deseáis] y no tenéis, por eso cometéis homicidio”. Podríamos pasar mucho tiempo aquí, examinando todos los deseos y anhelos que son amenazados por un embarazo no planificado: la “felicidad” de los padres, el “complacer” al novio, el terminar “en hora” la educación, el tener solvencia financiera, el tener una carrera, el librarse de náuseas matutinas y de pañales y de una naricita que moquee y de esas terribles noches en vela o del ayudar con tareas domiciliarias y con transporte a los deportes y a la banda de música y al grupo dramático, del problema de irritación de adolescentes, de los gastos universitarios y de otros tipos de angustia que vienen con hijos adultos. Usted desea ciertas cosas y toda esta libertad, pero junto a todo éso hay un bebé; los deseos personales de usted se ven amenazados y se siente tentado a librarse de la persona problemática: el bebé. De ahí viene el aborto.  Santiago dice: “Por eso cometéis homicidio”.

Dije que si paramos ahí, ése sería un análisis trivial. Porque Dios quedaría eliminado de la ecuación. Pero en Santiago 4, Dios no queda eliminado. De hecho, es mencionado con una imagen impactante. En el medio del versículo 2, Santiago ve una transacción entre el pueblo y Dios: “No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres”. Así Santiago representa a las personas queriendo algo (o a alguien) que “satisface” y entonces yendo a Dios, no porque Él satisfaga sino solo para pedirle los medios a fin de obtener ese “algo más” y luego dejando atrás a Dios para ser “satisfechos” con este otro en el mundo.

Entonces Santiago clama en el versículo 4: “¡Oh almas adúlteras!” (Esa es una buena traducción literal). ¿De dónde provino eso? Proviene de la misma situación que acaba de describir. Tenemos un gran Esposo amoroso: Dios. Pero no lo estamos viendo tal como él es; no lo estamos amando como quien es en realidad. Y estamos enamorados de otro hombre u otra cosa, y no encontramos satisfactorio a Dios. Pero no tenemos los recursos necesarios para obtener al amante. Así que vamos (¡créalo o no!) a nuestro esposo, a nuestro Dios (esto es la oración), y le pedimos los medios para obtener a este otro amante. Es por eso que Santiago grita: “¡Almas adúlteras!” (tanto a hombres como a mujeres).

Ésto da sentido a las próximas palabras en el versículo 4: “¡Almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. Si usted no encuentra satisfactorio a Dios y a Sus caminos y a Sus promesas, y va hacia el mundo como su verdadero amor, entonces está poniendo emociones entre usted y Dios, y está provocando la ira de Dios. ¿Por qué? Bien, debería ser obvio, pero Santiago continúa diciéndonoslo en el versículo 5: “¿O pensáis que la Escritura dice en vano [cuando dice]: El celosamente anhela el Espíritu que ha hecho morar en nosotros?”

Creo que esto significa: Dios es celoso por nuestro afecto y admiración. Él nos ha creado para ser nuestro amor y satisfacción supremos. “En [su] presencia hay plenitud de gozo; en [su] diestra, deleites para siempre” (Salmo 16:11). Por tanto, cuando Santiago dice que el homicidio proviene de los deseos insatisfechos, no está dando un análisis psicológico trivial del problema. Está diciendo: el homicidio ocurre por rechazar a Dios como el Tesoro supremo, como nuestra satisfacción suprema, como nuestro amor supremo. Si encontráramos en Dios lo que Él es realmente y si no fuéramos voluntariamente tan ciegos y tan enamorados con lo que Él nos da que con Él mismo, entonces no abortaríamos a nuestros niños. La raíz del aborto es el fracaso al no estar satisfechos en Dios como nuestro amor supremo. Y, por toda la gran obra legal necesaria para proteger la vida humana (y francamente espero que algunos de ustedes se hagan legisladores), la mayor obra que se necesita hacer es la de esparcir una pasión (una satisfacción) por la supremacía de Dios en todas las cosas. Ése es nuestro llamado como iglesia.

Hay, al menos, una manera más en la cual el aborto tiene que ver con Dios.

4) El aborto tiene que ver con Dios porque los eventos políticos y culturales que harán que el aborto sea impensable e ilegal están en las manos de Dios.

Tenga cuidado de pensar y orar por un proceso de impugnación contra el presidente Clinton por su más reciente confusión. Quizá sea lo correcto. Pero nuestra insignificante sabiduría no es digna de controlar el mundo. Si él es impugnado y condenado y forzado a salir del oficio, Al Gore será el presidente de los Estados Unidos. Ello hará que sus posibilidades de ser elegido presidente en las próximas elecciones sean mucho mayores como titular.

¿Y dónde estaba Al Gore el jueves en el aniversario de Roe vs. Wade? Estuvo con un grupo agresivamente a favor de los derechos al aborto, no en una reunión pro-vida. Richard Neuhaus señala que es muy probable que el próximo presidente señalará nuevos jueces para la Corte Suprema. Esto significa que un proceso de impugnación y una condena del presidente Clinton pondría, probablemente, a un presidente pro-aborto en el oficio durante los próximos diez años, a saber, Al Gore. Pero si Clinton tiene que cojear hasta el final de su presidencia en desgracia, la historia puede dar un giro muy diferente. No lo sabemos.

Solo hago esta aclaración para recordarles que Dios está en los cielos y gobierna sobre los asuntos de los hombres, y es mucho más sabio que nosotros en el gobierno del mundo. A nosotros nos corresponde orar amplia y bíblicamente por el plan sabio y justo y misericordioso de Dios antes que asumir que nuestras suposiciones cortas de vista son mejores. Cuando Nabucodonosor, el rey de Babilonia, se enorgulleció y desafió al Dios vivo, Daniel 4:31-32 dice:

Una voz vino del cielo: “Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: El reino te ha sido quitado, y serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo; te darán hierba para comer como al ganado, y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien le place”.

Esto es todavía cierto. Dios gobernará sobre presidentes y quien sea escogido para la Corte Suprema en los próximos años, y nosotros haremos bien en unírnos a Su gobierno justo y sabio y soberano, orando que Su nombre sea santificado y Su reino venga y Su voluntad sea hecha en la tierra como los ángeles la hacen en los cielos y votando y actuando de acuerdo con la voluntad de Dios revelada en las Escrituras.

Resumen

El resumen del tema es: El aborto tiene que ver con Dios.
1) El aborto tiene que ver con Dios porque los niños en el vientre son creados por Dios a la imagen de Dios para la gloria de Dios.
2) El aborto tiene que ver con Dios porque solo Dios puede perdonar el pecado de asesinar a los niños no-natos.
3) El aborto tiene que ver con Dios porque la raíz del aborto es el fracaso al no estar satisfechos en Dios como nuestro amor supremo.
4) Y el aborto tiene que ver con Dios porque los eventos políticos y culturales que harán que el aborto sea impensable e ilegal están en las manos de Dios.

Traducción editada por Déborah Garwood Steel
El original se encuentra 
en inglés en DesiringGod.org